La investigación por el crimen del policía retirado Julio César Reyes dio un giro clave en Merlo. La autopsia confirmó que el exefectivo, de 58 años, no murió por un disparo, sino por un shock hipovolémico provocado por múltiples traumatismos.
El hecho ocurrió el 4 de febrero en la puerta de su vivienda, ubicada sobre la calle Medrano al 300, en Merlo Norte. Según fuentes judiciales, el disparo que escuchó la esposa de la víctima fue efectuado por el propio Reyes al intentar defenderse.
La causa está a cargo del fiscal Oscar Marcos, titular de la UFI N° 4 de Morón. La principal hipótesis indica que los delincuentes intentaron asaltarlo y, al no lograrlo, lo embistieron con el vehículo en el que se movilizaban.
Pericias de la Policía Científica determinaron que la vaina hallada en la escena pertenece al arma del exagente, una pistola Glock calibre 9 milímetros. El arma presentaba una falla mecánica, por lo que no se descarta que se haya trabado.
De acuerdo al testimonio de la viuda, Reyes salió a la vereda para buscar cigarrillos que había dejado en su auto. Instantes después, escuchó una frenada y una detonación. Al salir, lo encontró tendido en el asfalto, gravemente herido.
El policía retirado fue trasladado de urgencia al Hospital Eva Perón, donde ingresó sin vida. La Justicia continúa analizando cámaras de seguridad y recolectando testimonios para identificar a los responsables, que escaparon sin concretar el robo.

